Joan Brossa en Shanghái

Cartel de la exposición

La  Embajada Española en la República Popular China y la Galería Miguel Marcos organizan en la Biblioteca Miguel de Cervantes la exposición Joan Brossa en Shangái.  La muestra que reúne una importante representación de carteles, libros de autor y poemas visuales del artista, se podrá visitar hasta marzo de este año.

 

Brossa nace en Barcelona en 1919 y fallece en 1998 en esa misma ciudad, formó parte del grupo Dau al Set al cual dio nombre y en el trascurso de su vida recibió numerosos reconocimientos, entre otros la Medalla Picasso de la Unesco en 1988, el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1992 y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 1995; representó a España en la Bienal de Venecia, Italia,  en 1997. La obra de Brossa ha sido expuesta en Alemania, Chile, Cuba, Argentina, Brasil, Reino Unido, República Checa, Polonia, Francia, Suecia,  Portugal y ahora en China,  países donde se ha podido apreciar no sólo sus poemas visuales, sino también sus objetos,  instalaciones, acciones  e intervenciones en el espacio urbano.

 

Surrealismo, dadaísmo, futurismo, las vanguardias históricas del siglo XX, son fuentes de inspiración e indagación para Brossa;  lo mismo que el transformismo, la magia, el ilusionismo, el collage, la sorpresa, el quiebre sintáctico, el absurdo, la irreverencia, los juegos de azar, las imágenes hipnagógicas, el juego en general, la ironía, que tanto gustaban a los vanguardistas, son herramientas para exteriorizar el mundo interior de este artista-poeta. Asimismo, Brossa ve en el lector y en el espectador también a un creador y su obra se convierte en instrumento que dinamiza de adentro hacia fuera la comprensión de éste, que le abre los sentidos, que lo enfrenta a la realidad, que permite que el lector o el espectador  transforme esa realidad. En el fondo, se trata de “saber mirar”, que las cosas y las acciones no pasen desapercibidas, en ir más allá de lo evidente. Su obra es un diálogo continuo, una “aventura abierta” como alguna vez dijo en una entrevista, una obra abierta que nunca se cierra porque aporta múltiples lecturas y significaciones, tantas como espectadores las contemplen, él deja su impronta y otros la siguen y la completan. Lo que diferencia la obra de Brossa del Surrealismo o del Dadaísmo o de los ready-mades de Marcel Duchamp es la carga de compromiso social y político que contiene. En él nada es fortuito, todo adquiere una dimensión cívica y, sobre todo, ética. A Brossa se le suele catalogar como artista conceptual y ciertamente en su obra los conceptos e ideas cobran relevancia y a lo largo de su trayectoria realiza experiencias artísticas que bien lo aproximan al grupo Fluxus, aunque no haya pertenecido a él; también insiste en el lenguaje y su obra requiere de la implicación del espectador, todas estas son premisas del arte conceptual, pero en Brossa el objeto es importante, contiene un significado por su propia corporeidad y, sobre todo, tal como vemos en esta exposición, la poesía adquiere condición de imagen, se adentra en un terreno en el que confluye lo semántico y lo visual. Brossa es un artista integral, que ahondó en diferentes géneros no sólo en la literatura o las artes plásticas, escribió más de trescientas piezas teatrales y numerosos guiones de cine y de ópera, pero sea cual sea la disciplina de la que se sirva todo es imagen, hasta las letras son imágenes y todo a la vez es poesía.